Pixar nos presenta una divertida comedia romántica, con un trasfondo de diversidad étnica, migración y las relaciones familiares a través de las diferencias generacionales. Un filme que nos lleva a reflexionar cómo afecta el ambiente sociocultural en el desarrollo personal.
Por: Víctor I. Castro | @Chikoelektriko
Pixar siempre tiene historias profundas o tramas que además de esa capa divertida, nos deja una enseñanza o una reflexión y aunque ha tenido altibajos a lo largo de sus casi 30 años de existencia, Elementos cumple con todos los requisitos para ser bastante buena.
Lo más vital en una película es la conexión que puedas llegar a tener con el protagonista, sobre todo cuando se trata de una comedia romántica y en ese punto seguro cumplirá con bastantes personas. Si en Turning Red, teníamos a una joven puberta que no era comprendida por su madre y que atravesaba todos esos cambios de la adolescencia; en Elementos, Ember, la protagonista, creció a lado de sus padres en una ciudad a la que llegaron como inmigrantes, por lo que el trabajo del padre, su tienda de toda la vida, es básicamente la motivación de ella para algún liderarla. Sin embargo, con el pasar del tiempo ese deseo infantil podría no corresponder precisamente con las nuevas aspiraciones que ella tiene.
Si hay un conflicto en el guion es que de principio no se ve esa transición en la que ella cambie de opinión acerca de sus metas, por lo que se siente abrupto ese cambio, sin embargo, es la historia de amor entre ella y Wade, que seguro conquistará bastante al público, sumado a la divertida escritura que tienen los diálogos y su construcción como personaje.
Los puntos fuertes sin duda son esa traslación visual, aunque después explicada, de lo que representa la familia de Ember, la familia que llega de un país extranjero debido a problemas sociales en sus vidas y el rechazo de la misma familia más tradicional de tomar decisiones «modernas» o que se alejan de esas familias. La crítica social aunque no es tan profunda como en otros filmes, no alcanza las notas de Cars 2, una película meramente divertida.
El personaje de Ember me generó un ligero, casi sin importancia, pero notable problema en su forma de comportarse, pues rompía bastante con su tono y desarrollo; si bien pudiera deberse a su desequilibrio emocional por el que atraviesa, no creo que esté bien ejecutado del todo.
El ritmo de la película es bastante fluido -como el agua xD-, pero con el dinamismo del fuego – sí, lo volví a hacer-, sobre todo hacia su final. No es la idea más original del mundo, pero tiene sus momentos y picos que le dan algo de personalidad. Y respecto a la personalidad, si en Zootopia, lo visual le dio todo; aquí en Elementos, es su música.
Respecto a la animación, aunque no logra ser sorprendente en esta corriente de mezcla de distintos estilos, si se aprecia la calidad del trabajo y la forma en la que se usan los elementos, con el estilo para el desarrollo de la historia.
Esta película entre en mi top de mis favoritas de Pixar debido a la conexión que inevitablemente hice con Ember; el retrato de la diversidad cultural y étnica en una ciudad es retratada y la relación familiar hará que sea ideal para ver, precisamente, en familia.
