Moonfall | Reseña

Es todo lo que una película de Roland Emmerich puede tener; de alguna forma parece sintetizar algunos elementos de sus películas previas, es solo hasta la mitad de la película que parece proponer algo distinto, no original, pero sí cautivante.

Puntuación: 2 de 5.

Por: Víctor I. Castro | @Chikoelektriko

Roland Emmerich ha buscado de muchas formas cómo destruir el planeta: a través de invasiones extraterrestres, mitologías mesoamericanas, calentamiento global, entre otros; ahora, toca el turno de la luna.

Imagina que un buen día la luna cambia su curso y por tanto se dirige a La Tierra, con la amenaza de impactarse eventualmente. Claro, que si nos ponemos a pensar en la ciencia, antes de ello, algún grado de variación respecto a su eje, significará también una serie de cambios por la fuerza que ejerce a nuestro planeta, derivando en un equilibrio importante de mareas, ciclos; vaya, hasta el corte de cabello o el día que se puede rapar uno para crezca como nuevo afectaría.

En una misión de la NASA, las cosas se salen de control, por lo que Brian Harper, uno de los astronautas es culpado -injustamente claro- por parte del organismo, especialmente al sostener que es imposible que un ente con vida atacara la nave en la que cumplían su misión. Posteriormente y de forma bastante rápida en el tiempo-película, es que La Luna comienza a virar hacia La Tierra. Ahí Emmerich ya ni nos muestra los efectos que ocasiona a nivel calle, si no que se enfoca en las acciones que Jo Fowler – interpretada por Halle Berry- realiza para intentar salvar el planeta. Tras el regreso de Harper, acompañado claro del comic relief y nerd de cabecera KC Houseman, quien de forma conspiratoria había descubierto, antes que nadie, la trayectoria modificada del satélite ¿natural?

El ritmo de la película, al menos en su primera mitad es dinámica pero al ser una síntesis de sus trabajos previos, se sienten sumamente insignificantes. Es a la mitad del segundo acto, cuando un giro en la información, detona lo que me parece algo más cautivante. A partir de ahí, la cinta encuentra un poco más de personalidad y ofrece una química entre los tres personajes principales.

Claramente los diseños de producción lucen regulares: algunos buenos y otros poco desarrollados; lo mismo con los efectos visuales. Hay algunas escenografías que lucen mal, pero otras escenas logran estar muy bien creadas y más convincentes.

Si eres de los que disfrutan te una película de ciencia ficción que te obliga a apagar un poco el cerebro y comer palomitas inconscientemente hasta agotarse, la pasarás bien; pero advertido estás que no es de las mejores del director, y eso es decir mucho.


El autor es Lic. Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Baja California. Periodista cinematográfico, profesor, cinéfilo; aficionado a los mapas y al análisis político.

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