La ganadora de Cannes es una película enigmática, con cierto grado de ambigüedad y cuyo ritmo irregular se ve superado cuando los dotes interpretativos de Agathe Rousselle y Vincent Lindon se intensifican.
Por: Víctor I. Castro | @Chikoelektriko
Las películas cómo Titane no son fáciles de digerir, no les mentiré; sin embargo es un verdadero gusto que existan voces que realicen producciones de este tipo. Luego de «»Voraz», la directora Julia Ducournau vuelve a presentarnos una película cruda y enigmática. Su guion transita por diversos géneros, tal y cómo su protagonista lo hace con su propia identidad.
Y no, la historia no presenta un discurso progresista sobre la identidad de género; presenta a Alexia, una joven que tras un accidente de auto y la colocación de una placa de titanio en su cráneo nos permitirá acompañarle por su vida y su relación con su padre.
El inicio del filme logra ser bastante intrigante, tenemos un plano secuencia lleno de neones y claroscuros que culmina con un acto por demás inusual, y que pareciera ir llevándonos por un camino narrativo. A la par comienzan a darse una serie de asesinatos y es ahí donde se genera una confusión, y en el que estoy seguro muchos caeremos, por la falta de relación con el tema.
La actuación de sus protagonistas, Agathe Rousselle y Vincent Lindon, es de lo mejor que hay en el año y elevan incluso lo que el guion propone, con un poder interpretativo que fortalece al filme. Agathe con una caracterización andrógina rompe la identidad en su actuación, cumpliendo así con el fin de la película.
Su fotografía es destacada al inicio, para pasar a áreas comunes después, aunque sin dejar la esencia y el tono en el que su directora nos quiere enmarcar. El ritmo cae conforma avanza la trama y aunque nos lleva por distintos géneros como el thriller, el musical e incluso una inusual comedia, es en el tercer acto donde el drama se abre a la imaginación del espectador. Para muchos podrá parecer una ciencia ficción, un drama psicológico o regresar de nuevo al thriller con el que inicia.
Tiene escenas viscerales y que generarán estrés o ansiedad para aquellos que no gustamos de escenas tan gráficas. Pero algo es seguro, Titane te mantiene en la silla, a pesar de muchas dudas o cuestionamientos morales que pueda tener.
El autor es Lic. Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Baja California. Periodista cinematográfico, profesor, cinéfilo; aficionado a los mapas y al análisis político.
