Cenicienta | Reseña

Esta versión de Cenicienta es una carta ¿de amor? al movimiento woke; pero cómo película, resulta casi insoportable; posiblemente a los niños les encante esta versión super actualizada del personaje.

Puntuación: 2 de 5.

Por: Víctor I. Castro | @Chikoelektriko


«El mundo está cambiado», rezan infinidad de películas, cómo para insistirnos que en efecto, lo está haciendo. Sin embargo, este cambio está siendo tomado a mal para muchos grupos conservadores que, envueltos en problemáticas sociopolíticos y económicos, no tienen tiempo -o no quieren- ver en sus historias clásicas, la representación actual de un nicho de la sociedad.

Cenicienta es esa mujer blanca que siendo utilizada por su madrastra y hermanastras, consigue conocer a un príncipe azul, para así vivir con él y ser feliz. En esta versión, vemos a una joven latina, con tez mestizo y cabello negro, queriendo emprender en el mundo para así salir del maltrato en el que vive. La sociedad no está preparada para ello. ¿Cómo una mujer puede emprender y buscar independencia económica? Patrañas, dirían en los cuentos, hay que buscar la forma de que el príncipe elija, cual buffet, a la mujer que le gusta.

Si nos vamos a los tópicos y la forma en la que está actualizada, podemos quedar en claro, que es un buen intento de mostrarnos al príncipe que no se quiere casar por compromiso, ni poder; sino por amor. A la joven que busca emprender, que no requiere de un hombre para salir adelante. Pero también, se presta para criticar el poder, al sistema, aunque sin las palabras que asustan a muchos, cómo el patriarcado.

Sin embargo, esto no es un manifiesto decorado con estampas; es una producción cinematográfica que olvida serlo. A manera de musical y con canciones de mujeres destacadas en la música pop, se intentar dar un hilo narrativo, en un montaje abrupto, que no compagina de forma orgánica las escenas y que intentando ahondar en los temas, deja atrás la historia ficticia.

Camila Cabello no es precisamente el descubrimiento actoral del año, y aunque su talento musical y vocal para la interpretación pueden estar en sus punto positivos, actoralmente, logra poco. Nicholas Galitzine es el príncipe, que también, da una actuación por debajo de lo que hemos visto en su corta filmografía; se percibe superficial y tanto la edición como el guion, no permiten que luzca.

Las canciones originales son el fuerte del filme y la interpretación -musical- de Camila, son lo rescatable. Pero a pesar del buen intento, del mensaje progresista y de actualizar al personaje, esta versión de Cenicienta, se queda igual de desaprovechada, como su hada madrina.

El autor es Lic. Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Baja California. Periodista cinematográfico, profesor, cinéfilo; aficionado a los mapas y al análisis político.

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