El carisma de Tom Hiddleston y la asombrosa calidad en su diseño de producción, hacen de de esta historia, algo confusa, una disfrutable serie y lo más diferente a lo que Marvel ha hecho.
Por: Víctor I. Castro | @Chikoelektriko
Marvel ya tiene bastantes años con sus películas, desde las primeras producciones de los 70s – 80s tras el éxito de Superman, como las de principios de los 2000s que dieron pauta, finalmente, al universo cinematográfico; sin embargo, Marvel Studios está logrando mucho con sus series originales, a cargo de Kevin Feige.
WandaVision y Loki son sin duda ejemplo de cómo expandir un universo, pero también una fórmula. Porque hay que ser honestos, las películas caen en la misma fórmula, que si bien aun funciona, deberá mejorar para poder seguir con esta ola de producciones. Especialmente, acercarse más a nuevas visiones artísticas que encuentren un prisma con la visión de Feige.
Loki nos trae de vuelta a uno de los villanos más amados del cine, porque claro, al villano ya se le quiere en el cine posmoderno. Loki, la versión del 2012, toma el cubo cósmico y viaja a otro lugar, en donde inmediatamente es detenido por agentes de la llamada TVA. Ahí conocerá al agente Mobius, con quien iniciará la aventura de detener a una variante del mismo Loki, que pone en riesgo a la sagrada línea del tiempo.
Lo mejor de la serie es Tom Hiddleston, definitivamente se nota el amor que tiene por el personaje y cómo productor ejecutivo, se aprecia el involucramiento que tuvo en la producción, desde el cast hasta decisiones creativas con el equipo.
El guion está bien escrito, aun y cuando presenta algunas lagunas argumentales, que cómo es clásico en Marvel, posiblemente serán resueltas. Los episodios son buenos, incluso no considero que haya un episodio de relleno, a pesar de que por su tono, el ritmo pueda sentirse «lento» en algunos de ellos.
Definitivamente no todo es acción, si no más un drama de ciencia ficción, que en su construcción, hace homenaje a algunas obras clásicas del género. Incluso, entre los efectos especiales, hay una clarísima referencia a «Dune». Y precisamente, el diseño de producción es otro punto a favor; es una especie de estilo analógico, con elementos futuristas y arquitectura que hace referencia al tiempo.
La participación actoral de Sophia Di Martino y Owen Wilson, sin olvidar a Tom, son quienes le dan fuerza a toda la serie y la impulsan gratamente por química en pantalla. Ni se diga de Gugu Mbatha-Raw, Wunmi Mosaku y Richard E. Grant, quienes también logran brillar y hacerse del cariño del público.
Así, con una producción cuidada y refrescando un poco la fórmula Marvel, es que Loki da un paso más en la fase 4 del UCM, brindando hasta ahora, la mejor serie de Marvel Studios -junto a WandaVision- y la segunda más emocionante.
El autor es Lic. Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Baja California. Periodista cinematográfico, profesor, cinéfilo; aficionado a los mapas y al análisis político.

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