Dogman nos presenta un oscuro drama de venganza disfrazado de sutil comedia, con una gran actuación de Marcello Fonte y un guion que consigue una atmósfera tensa y extraña.
Por: Víctor I. Castro |@Chikoelektriko
¿Recuerdan la historia de David contra Goliat? Bueno, pues Matteo Garrone nos combina ese pasaje bíblico con un suceso que ocurrió en la Italia en 1988, conocido como «delitto del Canaro», aunque realmente el director no recrea ese hecho.
Dogman nos presenta a Marcello, un peluquero canino que trabaja en los suburbios de Roma, quien aunque tiene una vida tranquila, trafica cocaína para obtener un dinero extra. En medio de ese ambiente, es que mantiene una extraña y masoquista amistad con un ex boxeador que ahora aterroriza y extorsiona a los comerciantes de la zona. Marcello, al ser víctima de una injusticia, decide cobrar venganza y tomar las riendas de su vida, de una buena vez.
El tono del filme es dramático, aunque por momentos mantiene una ligera capa de comedia, sutil sí, pero también extraño. La atmósfera que propone el filme es fría, pese a que Roma constantemente es presentada como un lugar cálido. La fotografía del filme nos da muchos grises en bastantes momentos, sobre todo hacia el final. El ritmo del guion, por su parte, aunque no es el más dinámico es el que mejor funciona para una cinta que nos muestra a detalle, la relación entre los personajes principales y el desarrollo que tiene tras un suceso que lo marca.
Aquí nadie habla de buenos y malos, Garrone nos habla del miedo, de la venganza, de superar ese enemigo interior. La actuación por parte de Fonte está fenomenal, pues logra darle los matices necesarios al personaje y la química que logra, de forma masoquista, con Edoardo Pesce, también es de resaltar.
Dogman resulta entonces una cinta brutal, sin caer en el exhibicionismo, cediendo el tono a la atmósfera tensa y la actuación sombría de sus personajes en lugar del morbo.
El autor es Lic. Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Baja California. Periodista cinematográfico, profesor, cinéfilo; aficionado a los mapas y al análisis político.
